Universidad para la Cooperación Internacional
Maestría en Administración de Proyectos
Planificación de los Recursos Humanos y las Comunicaciones del Proyecto
Tarea 2 - Individual
Profesor:
Prof. Fabio Muñoz
Estudiante:
Mario Navarro Rodríguez
1-1126-0072
Martes 17 de enero de 2012
I. Tabla de Contenidos
II. Introducción 3
III. “Yo les prometo...” 4
II.Introducción
En el presente ensayo se tratara el tema de la formación de equipos de Alto Desempeño. La idea detrás de los mismos y como al ser parte de ellos no perdemos, no empatamos, sino todos los partidos los ganamos. Para esto se utilizará el ejemplo de Tim Tebow, y el liderazgo decisivo que marcó en uno de los mejores equipos de la liga universitaria de fútbol americano de Estados Unidos (la NCAA). Ya que mediante este ejemplo se verá claramente la influencia decisiva del liderazgo en los equipos del más alto desempeño y en sus deseos y logros en los procesos exitosos.
III.“Yo les prometo...”
El 27 de setiembre de 2008 el mariscal de los Florida Gators, Tim Tebow, inició su conferencia de prensa haciendo una de las promesas más espectaculares que se ha escuchado en la conferencia nacional de fútbol universitario (NCAA). Después de perder uno de los clásicos más importantes contra su rival histórico Ole Miss. Después de defraudar un promisorio inicio de temporada, en la división más competitiva de entre los ciento veinte equipos universitarios de la liga universitaria que congrega cerca de 500 universidades. Después de hacer dudar a una de las aficiones más grandes a nivel mundial. Después de un lo que se puede considerar un gran fracaso, el más llamado a ser líder, el llamado a asumir, prometió el título cuando faltaba más del 70% de la campaña, cosa inaudita en una liga con ese nivel de competitividad. Su intrépido comentario no tardó en ser señalado casi como locura o como una reacción emocional de un joven e inexperto líder.
Pero en un tono más objetivo y no solo de crítica destructiva, más aún conociendo los resultados que le siguieron a la declaración surge la pregunta ¿cómo se puede explicar tal nivel de confianza en un panorama tan competitivo y un ambiente tan adverso? ¿cuál fue el respaldo antes y después del equipo al que los representa como líder? ¿qué riesgos corre un líder al hacer afirmaciones como las que hizo Tebow en setiembre del 2008? ¿cómo reacciona el equipo de alto desempeño ante esas respuestas, ante esos retos?
“...Les pido perdón, estoy extremadamente arrepentido...”
El líder de un equipo de alto desempeño siempre debe reconocer las limitaciones, sin excusas directa y claramente. Su equipo, en caso de las características señaladas por la teoría para ser un equipo de alto desempeño, no quiere escuchar excusas, sino escuchar decisiones, escuchar soluciones. Aquí tenemos la primera conclusión, ud lidera un equipo de alto rendimiento: no ponga excusas, proponga soluciones, proponga nuevos retos.
Incluso si el error que se ha cometido tiene tintes de carácter histórico, y en un punto clave del proyecto. Un verdadero equipo no quiere perder tiempo, necesita trabajar en respuestas no en los por qué y en las excusas, ese aspecto el equipo de alto desempeño sabrá dejarlo en las manos de quienes analicen las cuestiones posteriormente.
Tebow se encontraba en dicho punto justo después del partido contra Ole Miss. Una rivalidad de décadas, en un equipo que finalmente parecía poder derrotar años de derrotas. Y el líder nota su impotencia y ve caer a los hombres en los que confía bajo el peso de una circunstancia ante todo emocional. Y ante eso no busca culpables, no se pone a señal, cosa que muchos otros podrían hacer, es más que en su mismo caso se le habría tolerado e incluso justificado por su inexperiencia. Pero no el verdadero líder asume las responsabilidades, y no pone excusas.
“...Nunca verán a nadie jugar tan fuertemente como yo lo haré...”
El líder de un equipo de alto desempeño debe ser el primero en ponerse al frente. Su equipo decidirá si lo sigue o no. Una característica de la comunicación ante un equipo llamado a ser del más alto rendimiento, es que esta debe ser directa, concreta, real. Para ello se deben conocer antes que nada las características propias, ya que, sin duda, el equipo sabrá leer a su líder y conocerá si lo que está afirmando de sí mismo puede llegar a convertirse en una realidad o si son delirios de grandeza del líder.
En el primer caso, aunque suene difícil y distante, casi sin duda podrá tener el respeto, e incluso, el apoyo de sus demás compañeros. A diferencia del segundo caso en el que las promesas ingenuas no harán más que sembrar desconfianza y distancia entre el equipo y su líder. Se entra así de lleno en el tema de la confianza. Si ud es líder y promete lo que no es posible su equipo de alto rendimiento lo sabrá de inmediato. Si ud es líder y no conoce a profundidad sus límites y hasta donde puede llegar, nadie lo seguirá hasta allí. Así se llega la segunda conclusión para un líder de un equipo de alto rendimiento: ponga el límite lo más alto posible, pero sepa que quien debe recorrer con “la cara al viento” es ud mismo.
El joven mariscal toma esa actitud dejando completa libertad de seguirle o no a su equipo. Pero él, mucho antes que nadie más, ya está comprometido con la causa más alta y más retante que puede tener en frente, y ahora le toca a su equipo decidir si le sigue o no. Se convierte así en pionero. Se convierte así en quien guía, quien va al frente, quien conoce el punto de destino, en quien señala la meta
“...Nunca van a volver ver a alguien con tanto empuje para con su equipo”
La siguiente clave del éxito para convertir un fracaso histórico en uno de los triunfos más sobresalientes del medio es la conciencia sobre el adecuado rol. Su equipo puede conocer su límites, puede incluso soñar y trabajar por alcanzarlos. Pero si su líder no se convierte en una de sus principales fuerzas de empuje no llegará hasta donde podría. La capacidad del líder, su tenacidad, perseverancia y entrega deben poder traducirse en fuerza motivacional para que el resto del grupo también vea como se concretizan sus propios deseos que primero se han reflejado en el primero que se ha comprometido con la causa a un nivel más intenso.
Si su compromiso no logra que el resto del equipo entienda que también puede alcanzar su propia realización, entonces no pasará de ejercer un liderazgo que a lo más será sometimiento, con todos los defectos que eso tiene en equipo de alto rendimiento. Pero si a través de los éxitos del proyecto los involucrados más directo del esfuerzo, como lo son los mismos miembros del equipo, entonces se genera la dinámica interna de satisfacción que activa la espiral ascendente de éxito individual y grupal. Esto directamente impacta el éxito y la calidad del proyecto.
Si ud dirige a un equipo de alto rendimiento, debe aprender a dirigirlo a completar las realizaciones personales de sus integrantes y no ejercer un liderazgo exclusivamente interesado en las propias o solo en los resultados del proyecto. Esa fue otra de las calves del éxito de Tebow, supo prometer apoyar a su equipo, luchar por ellos, con ellos, esforzarse por alcanzar sus ambiciones. Así no sólo luchaba por él mismo, sino ante todo por su equipo, supo compenetrarse, involucrarse y trascender sólo la responsabilidad para implicarse el mismo con el éxito de sus compañeros.
“...nunca verán un equipo verán a un equipo jugar más intenso que nosotros por el resto de esta temporada”
Y lo que se obtiene es un equipo, un conjunto que empieza a reaccionar como si fuera una misma persona. La actitud ganadora, poco a poco, lo impregna todo, de líder a los demás miembros del equipo. De estos a los demás involucrados. Para terminar siendo la marca misma del equipo. En esas circunstancias las promesas que parecían irrisorias al inicio se van concretando. Los ideales se empiezan a aterrizar a la vida cotidiana. Y luego de un esfuerzo sostenido en el tiempo se obtiene historia: primero historia personal, luego historia grupal y luego institucional.
Las recompensas y premios atestiguan que la promesa de Tim Tebow no sólo fue un arranque de emociones en un momento difícil; sino que demostró, que un equipo de alto rendimiento, bien dirigido y motivado es capaz de pasar de errores para la historia a ser uno de los equipos capaces de hacer historia de éxitos y alcanzar metas que parecían inalcanzables. Tibow cumplió su promesa con creces, porque su equipo respladó a su líder, al que emergió con el liderazgo necesario en el momento más difícil. Tim se convirtió en el primer jugador de segundo año en ganar el prestigioso trofeo Heisman precisamente por la calidad de su liderazgo esa temporada; incluso luego llegaría a ser el primer fichaje en el Draft para Detroit en la NFL. El equipo quedó campeón ese año; sólo perdió el 27 de setiembre contra Ole Miss, logrando una temporada que ostenta múltiples récords de la universidad y de la división. Y doce miembros del equipo fueron galardonados con los honores más altos de la NCAA. Así no sólo se demuestra que un buen liderazgo puede llevar a un equipo de alto rendimiento a su potencial más alto, sino que hacer la derrota en lago más que una victoria y entrar en los libros de historia.

